martes, 10 de mayo de 2011

Playa, Brisa y Mar


Las playas de Panamá son hermosas. Sea en el atlántico o en el pacífico, el mar ha sido benevolente con el país y nos regala exhuberantes y paradisiacos ambientes a todo lo largo y ancho del istmo. El Uverito, ubicado en la provincia de Los Santos, es uno de los lugares más concurridos por los habitantes y visitantes de la Península de Azuero.

domingo, 8 de mayo de 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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De mi jardin para el mundo


La naturaleza es sabia y hermosa. Sus formas, colores y olores deleitan y dan placer a nuestro espiritu. Mi jardin es un torbellino de vida. Hoy dia les muestro algunas flores. Mañana, tal vez, mariposas, insectos y otras formas de vida.

miércoles, 26 de enero de 2011

Verano en El Uverito (2), Los Santos.


Un poco más de la hermosa playa santeña. El resto de las imagenes pueden verse en mi facebook.

Verano en El Uverito, Los Santos.

Llegó el verano y muchos de nuestros compatriotas viajan a lugares extranjeros buscando sitios de descanso y diversión. Yo pienso tal la canción de salsa, "Pero si no tienen playas, ni brilla un sol amarillo, no se comparan con mi tierrita"

viernes, 5 de noviembre de 2010

Sangre de toro


Es mi jardín un hervidero de vida natural que cada día me asombra. El lente de mi cámara ha captado este hermoso ejemplar de pájaro que cualquiera podría confundir con un SangreToro. Yo no me atrevería a decir que lo es. ¿Qué dicen ustedes?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los pasos perdidos


Me gusta sentir la naturaleza. Como el viento mece la copa de los árboles y al deslizarse entre las hojas produce ese peculiar sonido que poco a poco se pierde en la distancia. Algunas ramas, al chocar entre sí, crujen con un chirrido apagado. Las titibuas con su canto simple, el agua que corre por los manantiales. El bin bin, la capisucia o el pechiamarillo, cada uno con su inconfundible y hermoso canto.
Si todo eso se produce un poco más del mediodia, crea una sensación de placidez que aletarga. Ese es el sencillo y armonioso lenguaje de la naturaleza que nos habla y que al parecer, por los tiempos que corren de desmedido materialismo, muy pocos escuchan.