Esta historia, que se remonta a unos 80 mil años, nos da un pantallazo acerca de un estadio muy primitivo, pero a la vez muy humano, en el desarrollo de la civilización. El fuego, como elemento central de vida o muerte. La imperiosa necesidad de mantenerlo ardiendo aún a costa de la vida. Su búsqueda y adquisición. La tribu, como elemento de cohesión social. El temor a los elementos y animales más fuertes, la mujer y su importancia como dadora de prole y de transmisión del conocimiento, el desarrollo de herramientas, la risa, un sentimiento que con el tiempo llamamos amor, el paso del sedentarismo a lo gregario, la solidaridad, el intercambio.
En fin, son muchas las lecturas que se pueden hacer de este trabajo. Anaud nos deja su visión particular de una época brutal, pero que el retrata con mucha ternura. Bien vale la pena tomarse un tiempo y volver a verla. No será tiempo perdido, se los aseguro.

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